10 de abril de 2012

"10 de Abril, debí traer un Televisor..."

El tema de hoy es "El tequila de exportación: mitos, realidades y su repercusión socioeconómica".

El Internet por algún motivo (en el cual ahondaré ut infra) asemeja a un clérigo que exorciza los demonios que moran las mentes de las personas aparentemente bellas y sensatas de este mundo esperanzador. Los expulsa y los "confina" en este mundo imaginario medido en megabytes por segundo del cual formamos parte cada vez más y más; he entrecomillado -confina- porque dentro de este mundo de locura vagan libremente sin vergüenza alguna. Desde sus albores a mediados de los años 90 podíamos ser testigos de esta marejada de aberración social en las salas de Latin Chat, donde bastaba tomar el papel de una joven e inocente ninfa para escuchar las más depravadas proposiciones jamás hechas, que ni siquiera podrían ser vociferadas por el violador en su coercitivo cortejo ofrecido a su victima.

Pero no sólo el monstruo sexual acecha detrás de unos y ceros; un espectro infernal aún más terrible se pavonea con descaro y orgullo, con el pecho inflado y una insoportable sonrisa que inspira frustración y rabia en el contemplador: el demonio de la ESTUPIDÉZ.

El mismo demonio que me hizo escribir estupidez con acento. ¡Oh, tremebundo ser de las tinieblas cibernéticas! ¡Que rondas por el ciberespacio con insolencia y declamas tu demencial dogma a cuanto ser seas capaz de llegar; invicto y omnipotente! ¡Eres el pregón sobrante, el evangelio que nadie anheló!

Y es que el Internet destruye nuestros miedos e inseguridades: permite al noble pederasta aproximarse al infante; da valor, confianza y hasta una pizca de romanticismo al tímido enamorado; hace del elector reprimido un partícipe entusiasta del sufragio anónimo; permite al silencioso pensador convertirse en un reconocido orador y líder de opinión y finalmente permite que el IMBÉCIL, libre de toda inhibición, predique todo tipo de estupideces y se dé a conocer como el IMBÉCIL que es, sin embargo, debo aclarar con aflicción, que se dará a conocer como un idiota solo ante una minoría, ya que la basta mayoría remanente es también adormecida y hostigada inadvertidamente por el cruel demonio; son también unos imbéciles.

¡Oh, irónico destino! ¿será acaso que yo he caído víctima de este otro leviatán? ¿el endriago del ego, la vanidad y el narcisismo? ¡NO, querido lector! ¡de verdad son unos estúpidos retrasados!

Todos los portales desbordan pendejada tras pendejada: Facebook, YouTube, Twitter, Tumblr, Blogger; páginas de noticias, páginas de series y peliculas online, artículos de opinión, innumerables foros... en fin, cualquier sitio donde cualquiera pueda comentar/expresarse, ¡caray! ¡hasta en la bandeja de entrada de uno!

Más peligroso que los romances por Internet, la pederastía online, el cyber-fraude y el cyber-bullying es LA ESTUPIDEZ en línea, que se propaga peor que Yersinia pestis en la Europa del siglo XIV.

¿Qué le depara a la humanidad? ¿un holocausto intelectual de proporciones medievales? ¿la pérdida absoluta de su más preciado don: el raciocinio? y ¿para qué preguntarte a tí? si eres sólo un imbécil.